de turista por Chile +
Llegamos a Chile (un viaje de tres semanas) después de 24 horas de vuelo (con escalas y retrasos de avión). Yo estaba muy cansado, echo polvo, pero tenía tantas ganas de llegar que eso compensaba cualquier cosa.
Llevamos una maleta completa de regalos.
Aproveché que tenía que hacer trámites por el centro (tenía que renovar mi pasaporte), para hacer mucho turismo por el centro de Santiago.

Como estábamos en época de navidad nos pasamos varios días en centros comerciales y a la larga ese fue un error mío, porque me ofrecí a comprar regalos de otros (de mis papás por ejemplo), ya que nosotros teníamos más tiempo, pero al final fue demasiado tiempo perdido en malls, supermercados y calles abarrotadas de gente.

En Rancagua hicimos un asado y se juntó toda la familia (por parte de mi papá). Esa costumbre de los asados familiares en España no se da; existe la barbacoa pero no es un evento social, ni de celebraciones, ni de cumpleaños, en fin, como comida si que existe el asado, pero como tradición de juntarse la familia y los amigos y celebrar cosas.
Traté de pasar la mayor cantidad de tiempo posible con mis hermanos, mis abuelos y mis padres porque básicamente fui a Chile a eso, a estar con la gente que quiero, con la familia, los amigos, etc. De todas formas siempre el tiempo juega en mi contra y me quedo con ganas de más, pero me tengo que acostumbrar.

Me pegué varios carretes con amigos, con Claudio Morales y Guillermo con sus pololas; otros días en el departamento de Álvaro, en la casa de Germán en Peñaflor y hasta en el Taylor con Freddy y su polola.

La cena de Navidad la pasamos en familia con mis abuelos y los Gómez. El viejito Pascuero en España (los regalos se hacen en Reyes) se llama papa Noel; a Sebastián le regaló una PlayStation 2 y dijo que era el día más feliz de su vida. El 2002 traté de buscar pasajes que me permitieran estar navidad y año nuevo, pero sólo encontré con unos con regreso el 28, así que pasamos el cumpleaños de mi papá en Chile. El 2003, en cambio, volvimos el 26 de diciembre, pero fue lo mejor que pudimos encontrar porque nos costó muchísimo encontrar pasajes, para esas fechas estaba todo lleno. Al regresar pasamos el año nuevo (noche vieja) con mis suegros e hicimos la tradición española de comer 12 uvas a las 12 de la noche; una uva por cada campanada del reloj de la Puerta de Sol de Madrid. De todas formas creo que el año nuevo se vive mejor en Chile, no sólo por la familia, sino que la forma de vivirlo, como que "año nuevo–vida nueva", es más emocionante; en España no es el inicio ni el final de nada, ni vacaciones, ni colegio, nada y tal vez eso lo hace más frio.







